Entre Platos
miércoles, julio 09, 2003
 
Despues de la tormenta no siempre llega la calma

Despues mi cumpleaños las cosas estaban movidas.

Mi padre decía que quería comprar el piso para vivir con mi hermano y hermana.
Falso, mi padre ya tiene sus planes junto con una Colombiana, sus hijos y sus circustancias
Mi hermano esta en modo insoportable, no quiere hablar con nadie, todo es una mierda, es un incompredido y cree que mi padre va a comprar el piso para que es pueda seguir allí.
Pero por fin hablamos, bueno más bien discutimos, sobre lo mal que hacia yo, lo mal que hacía el, lo buena que era su novia, lo mal que se habian hecho las cosas, y más, y más cosas que nos hechamos en cara, sin pensar que por muchos problemas que tengamos, somos hermanos.
Mi hermana esta completamente perdida, no piensa en su futuro, no piensa en los peligros, y es egoista a más no poder.
Y mi madre, papel principal de esta historia, que decide que mienta por ella, dia tras dia, año tras año, escudandose en ella y sus problemas, pues bien el domingo me canse de mentir, y le dije a mi tia que no, que mi madre no trabajaba, que si no iba a ver a mis abuelos era por que no quería, acaso miento...
Llame a mi madre y le comente lo que habia hecho, no tengo por que mentir, y ella solo supo insultarme, decirme lo mucho que disfrutaba de sus problemas, lo mala hija que era, es más creo que me llamo hija de puta.
El lunes ande bastante deprimida, no fuia trabajar por la noche para quedarme con mi Abelino, mi adoptado Mastin Leones, mi gran alegría en estos días, mira por donde se me ocurrio la brillante idea de ponerme Sade, de abrir el antigüo albun de fotos con nuestras ultimas vacaciones, con mi hermano pegado a mi, mi padre riendo, mi madre feliz, mi hermana simpática, era distinto, eran otros tiempos, tampoco sirve de nada estar todo el día pensado que antes era todo mejor, no era ni mejor ni peor, era distinto.
Con lo cual me puse a llorar, le mande a mi hermano un mensaje y hablamos durante un rato, despues de hablar con el me encontre mejor, pero se le ocurrio la brillante idea de decirle a mi madre que me llamase, con lo cual empezamos con las mismas gilipolleces.
Que si la odio, que si no tengo vergüenza, que si tal que si cual, consiguiendo asi tocarme tanto los cojones, hacerme llorar y prometerla que me vería en un tiempo, y que su vida me importaba una mierda.
Y asi estan las cosas, sigo igual de depre, no por lo de mi madre, por que a fin de cuentas no he hecho nada malo, si no por todo, por el hecho de no estar con mi hermano como antes, por ver que mi hermana solo me necesita para favores, que mi padre solo me quiere para contarle detalles, total, telefono apagado, y desaparecida en combate hasta que quiera.
Suerte que tengo a mi Abelino



No siempre llueve para todos

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